Cuetzalan con olor a café

Por Yolanda Sánchez Viscaya

Ojalá que llueva café en el campo

Pa’ que en la realidad

no se sufra tanto.

Juan Luis Guerra


Una tarde de lluvia se torna como el escenario menos propicio para conocer las maravillas de Cuetzalan, un pueblo al que se le ha reconocido como un lugar mágico. Todo cambia cuando se camina por sus calles empedradas y se comienza a sentir el olor de múltiples platillos que invitan a los transeúntes a degustarlos. Tlayoyos, empanadas, tostadas, cecina y otros antojitos típicos de la localidad son el menú de todos los días.

El olfato se complace cuando percibe desde lejos el aroma del café, muchos son los establecimientos que ofrecen esta bebida en diversas presentaciones. Pero ¿qué hay detrás de una taza de esta infusión? La respuesta es simple y compleja al mismo tiempo: el trabajo de hombres y mujeres que día a día lo elaboran durante largas jornadas y que pretenden vivir y sobrevivir gracias a la comercialización de este producto.

Durante décadas el café fue la fuente de trabajo para muchos habitantes de la región y fueron reconocidos por la calidad de esta mercancía. En la época de Porfirio Díaz se instauraron, en lo que hoy son las calles principales, enormes mesas en las que mujeres de la región despulpaban los frutos y seleccionaban los granos que se abrían de tostar y moler para su mercadeo; fue precisamente durante ese periodo que el café poblano se consolidó como uno de los mejores del país, estando al nivel del que se producía en Chiapas y en Veracruz.

Para la década de 1960 el presidente John F. Kennedy propuso un convenio que impulsó la industria cafetalera sobre todo en el continente americano; sin embargo, en 1989 George Bush dio fin al tratado y con ello inicio una crisis en este sector, de la cual ha sido difícil recuperarse. Después de 21 años en Cuetzalan vuelven a renacer los proyectos de expansión comercial, las huertas comienzan a restaurarse y las máquinas son remodeladas para que funcionen nuevamente.

Hoy en día se están instalando algunos beneficios cafetaleros que prometen ser un éxito dentro de algunos años, uno de ellos es el de Don Omar Soto quien, tras una larga temporada lejos de su pueblo natal, ha regresado con la esperanza de ser otra vez un productor de café reconocido y consolidarse a nivel internacional. Las condiciones son adecuadas para cimentar un proyecto de tal envergadura, que a simple vista no parece tan difícil de consolidarse; no obstante, es el resultado de años de sacrificios personales y sociales.

El medio climatológico es apto para fabricar un producto de calidad, debido a que los días suelen ser templados a pesar de que en invierno el frío y las heladas pueden afectar el crecimiento de las plantas. En Cuetzalan se elabora lo que se conoce como café de altura, el término se designa de acuerdo al nivel que tenga el territorio respecto al mar; los 900 metros sobre el nivel del mar en que se encuentra esta localidad son adecuados para obtener un grano grande que derive en un exquisito café.

Para conseguir un café de calidad es necesario cuidar las plantas desde que se siembran, por ello en las huertas se restauran los árboles para que el sol no afecte la plantación. El cantilillo es un árbol de la región que durante años se ha empleado para proteger el café. Pero no basta con procurar la huerta, sino que es necesario proteger y buscar la maquinaria adecuada para su procesamiento.

En Cuetzalan como en otros pueblos el gobierno ha intervenido con programas que apoyan a los agricultores; no obstante, los nuevos proyectos se cimientan en la ansiedad de los habitantes por crecer económica y socialmente, ya que durante años se conformaron con recibir la ayuda gubernamental, ahora quieren ser ellos quienes obtengan sus productos y, por ende, su independencia, desean trabajar para comer y no sentarse a esperar lo que la vida les ofrezca.

Sin embargo, los nuevos beneficios cafetaleros se enfrentan a muchas adversidades como la nevada que hubo el invierno pasado que quemó algunas plantas, también desafían su pasado lleno de éxito y fracaso, no es sencillo y aun así lo están intentando.

Los nuevos empresarios del sector cafetalero están recuperando las técnicas que se utilizaban hace más de un siglo con la finalidad de darle una propiedad característica a su producto, de esta manera el proceso se alarga pero su valor también aumenta en el mercado.

Para Cuetzalan el café no es sólo una bebida, también representa su pasado, presente y futuro; algunos de sus habitantes como el señor Omar Soto aseguran que el café corre por sus venas tal como le ocurrió a sus antepasados y espera le suceda a sus descendientes. Ésta es su pasión.

Cuetzalan: el hogar de la cultura náhuatl donde su integran el ayer y el hoy para edificar la esperanza de restituir su posición en el mundo. Un pueblo mágico de México que lucha por levantar el vuelo tan alto como su icono el quetzal, lugar de propios y extraños, tierra mojada con olor a café, sueño de muchos que entre las nubes se dilata. Solidaridad, tenacidad y amabilidad son las palabras que describen brevemente a Cuetzalan.

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