Cuetzalan: "Pueblo mágico"

Alicia Robledo Cruz

El camino era largo y sinuoso, la neblina y la lluvia recibían a los que llegaban por esos días, agotados por el viaje pero, al mismo tiempo ansiosos por conocer aquel lugar internado en la Sierra Norte de Puebla: Cuetzalan.

No perder el tiempo porque lo que se puede investigar en aquel lugar es demasiado y los días son pocos: esa era la premisa de la cual se parte si se tiene la intención de indagar de manera general en algún aspecto de la vida de los habitantes de Cuetzalan.

Bajo la etiqueta de “Pueblo mágico”, el centro de Cuetzalan es visitado, y más aún en la temporada de vacaciones, por turistas nacionales y extranjeros, que son atraídos por los atractivos naturales y culturales, tales como cascadas, grutas, ríos, gastronomía, las artesanías, y la zona arqueológica Yohualichan, entre otras. Así, el programa creado por la extinta Secretaría de Turismo surte efecto no sólo en los turistas sino en los habitantes indígenas de las comunidades aledañas al centro.

Caminar por las empinadas calles de Cuetzalan resulta cansado para los citadinos que no están acostumbrados a recorrer senderos empedrados e inclinados. Recorriendo la avenida principal, se pueden ver La Casa de Cultura y el Mercado de Artesanías Matachiuj, donde varios locales envuelven al visitante con artesanías como collares, aretes, bufandas, huipiles, rebozos y más prendas tejidas en el telar de cintura.

Las mujeres vestidas con largas faldas de manta y blusas con minuciosos bordados a mano están prácticamente solas, entretenidas pero trabajando en las prendas que van a exponer, quizá por mucho tiempo, para la venta. Según sus testimonios “la gente nada más viene a ver, no compran porque se les hace muy caro” y así entre hilos se pasan las tardes en sus locales, porque para vivir ya no es suficiente nada más sembrar. Si ellas tienen la habilidad y la oportunidad de vender las artesanías que sus abuelas y madres le enseñaron a hacer; la aprovechan.

“Mi abuela me enseñó” es la respuesta de Herminia a la pregunta de quién le había transmitido el arte de tejer en el telar de cintura. Y es que todas las mujeres indígenas de Cuetzalan saben tejer en el telar de cintura, sin embargo, sus madres y abuelas lo hacían con la intención de elaborar prendas para el uso cotidiano.

Ahora por las angostas y accidentadas calles del centro de Cuetzalan deambulan hombres y mujeres indígenas cansados por las labores de casa y por la larga caminata: venden artesanías. Ellos no tuvieron la oportunidad de estar establecidos en un local donde guarden su mercancía y no tengan que regresar cargando.

Los días en el campo son cansados y la manera de distraerse es amarrase a la cintura el telar y comenzar a confeccionar prendas y en el caso de los hombres elaborar llaveros de madera con las figuras que su imaginación les permita. Para después ir al centro a venderlas, pues hay muchos turistas a los cuales ofrecer lo típico, un “recuerdito” de su visita a Cuetzalan.

El programa “Pueblos mágicos” es para localidades de distintos estados de la República Mexicana que según la página web www.sectur.gob.mx “contribuye a revalorar a un conjunto de poblaciones del país que siempre han estado en el imaginario colectivo de la nación en su conjunto y que representan alternativas frescas y diferentes para los visitantes nacionales y extranjeros. Más que un rescate, es un reconocimiento a quienes habitan esos hermosos lugares de la geografía mexicana y han sabido guardar para todos, la riqueza cultural e histórica que encierran.”

La cultura de estos habitantes se ha vuelto una mercancía que venden a extraños para obtener un recurso extra que significa como todo capitalismo una inversión y que según las palabras de don José, vendedor ambulante, la ganancia es un poco, pues “Apenas sale para reponer lo que metimos, y ganamos muy poquito”.

Al mirar las prendas es evidente la gran complejidad que implica su elaboración. Los hilos de distintos colores entrelazados en diferentes formas en un huipil, la destreza que tienen las mujeres para confeccionarlos y el tiempo que tardan en hacerlo llevan a justificar los cuatrocientos pesos que vale, pero no todos tienen la posibilidad de comprarlos.

Y así Cuetzalan: Pueblo mágico seguirá fomentando el turismo y los habitantes elaborando manualmente las manifestaciones de su cultura para ofrecerla a extranjeros que son atraídos a este poblado de la Sierra Norte de Puebla por sus atractivos naturales y culturales. De esta manera, la magia de Cuerzalan se seguirá conservando aunque que esto signifique grandes ganancias para los negocios de afiliados a Grupo Vive Cuetzalan, conformado por los hoteles El Mesón Yohualichan, Cabañas Metzintli, El Parador JL, Posada Cuetzalan, negocios de turismo de aventura como Caminos de Herradura, Guías de Cuetzalan, Zardoni Adventures, Grutas Aventura, los restaurantes El Fogón, Bugambilias, El Zarzo Pizzería, El Jardín de Constanza, Posada Cuetzalan y la discoteque Toca toca.

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