Cuetzalan,un pueblo lleno de magia

Por Vianey Galicia Carmona

Entre montañas y coloridos paisajes se encuentra Cuetzalan, un “pueblo mágico” localizado en la sierra norte del estado de Puebla, que se distingue por su arquitectura colonial, sus estrechas calles empedradas y en desnivel, que dejan volar la imaginación y trasportarnos tiempo atrás, permite identificarnos con su pasado y conocer mejor su presente. La riqueza de este municipio combina una vista espectacular con la oportunidad de realizar distintas actividades deportivas, culturales o gastronómicas.

La historia de Cuetzalan, “lugar donde abundan los quetzales” se remonta a la época prehispánica, con la expansión del imperio Tenochca en 1475; convirtiéndose así en la zona tributaria por excelencia de la gran Tenochtitlan y años después en una de las regiones más importantes a nivel socioeconómico, pues su ubicación estratégica era propicia para el intercambio de productos entre los habitantes de Jonotla y Tetela.

Cuetzalan se ubica a 174 km al noroeste de la ciudad de Puebla y a 85 km al este de Zacatlán de las Manzanas. La región donde se sitúa este singular poblado forma parte del área conocida como Sierra Norte, una zona de clima tropical húmedo.


Calle empredrada de Cuetzalan. (Foto: Vianey Galicia Carmona)


******

En Cuetzalan el tiempo transcurre como la cera dejada a pleno sol en un medio día, a diferencia de la ciudad de México donde el tiempo avanza a ritmo acelerado. Por descuido y por desidia ignoro que Cuetzalan es “un pueblo mágico”, me entero en el transcurso de la investigación de la práctica.

Cuetzalan tiene la denominación de “pueblo mágico” por parte de la Secretaría de Turismo a partir del año 2002. Ahora que pienso en “pueblo mágico”, se amontonan sensaciones de todo tipo: la tarde de mi llegada con lluvia; el hotel está cerca del centro; el bulbo de un cactus capeado con huevo y servido en una salsa-caldo rojo; la flor que llora al borde del abismo; la atmósfera entre turbia y tranquilizante de los voladores; sentir la tranquilidad de la noche mirando las luces; y así fluyen sensaciones impactantes.

Entonces pienso que la magia no está en las sensaciones que a un visitante le producen estas vivencias, ni el título que le otorga la Secretaría de Turismo, ni la ganancia monetaria que generan los visitantes, ni la ociosidad que produce un pueblo en cierta bonanza. Yo creo que el significado de “pueblo mágico” no se puede aplicar a todo este universo de sensaciones y vivencias que se perciben estando en Cuetzalan. Decir “pueblo mágico” es decir muy poco.

La investigación de la práctica la centré en el tema de la importancia del tejido en la vida social de las personas de la región de Cuetzalan. La información la obtuve conversando con varios informantes, entre ellos, una señora llamada Teresa, dueña de un negocio de artesanías, la cual ha vivido en Cuetzalan. Ella me comentó que según sus antepasados, en la época precortesiana todas las mujeres tejían, incluso las esposas y las hijas de los reyes.

El hecho de que la Iglesia no permitiera que los nobles y los caciques tuvieran más de una sola esposa, contribuyó al desmoronamiento de su riqueza y de su prestigio. Cuantas más mujeres tuviera un cacique, más tejedoras tendría en su casa, fuente indispensable de productividad que permitía principalmente cumplir con los tributos que se pagaban sobre todo con telas.

Hoy en día, en esta comunidad es costumbre que el día del bautizo de los niños, los padrinos y las madrinas dirijan a sus ahijados o ahijadas largos discursos para exhortarlos al trabajo. En Cuetzalan, el tejido sigue activo hasta hoy, aunque en estos últimos años, las jóvenes prefieren comprar su "quechquemitl" a las mujeres ancianas.

En toda la región de Cuetzalan se designa con la palabra huipil a la prenda femenina que se llama comúnmente quechquemitl, aunque no cabe duda que no existe un huipil “verdadero”. Pero en Cuetzalan, mis informantes dijeron que "huipil" es la palabra empleada por los españoles para designar ese vestido, mientras que en su idioma ellos decían noquechquen, "mi quechquemitl".

Todavía en la primera mitad del siglo XX, dijo Félix Lechuga, informante de Cuetzalan, “la mujer debía de saber tejer, pues si no, no se casaría”. En apoyo a esta afirmación, la madre de Félix narró un cuento para explicar el origen del tejido. En tiempos muy antiguos había una muchacha tan fea que ningún hombre la quería. Ella pensó entonces, que era necesario hacer algo excepcional y novedoso. Tomó 'Jonote" (fibra de Heliocarpus) y empezó a tejer un "huacal" (especie de canasto muy útil para los hombres para cargar cosas). Después, inventó el tejido. Por eso, fabricó un telar para tejer quechquemitl, enredos e incluso vestimenta masculina. Esto se supo en el pueblo y hubo un hombre que la desposó considerando la ventaja que esto significaba. Entonces, todas las jóvenes quisieron aprender a tejer para estar seguras de que se casarían. Una mujer tejía entonces, para ella, para su marido y para sus hijos.


Señora de Zacatepam vendiendo artesanías en Cuetzalan Puebla. (Foto: Vianey Galicia Carmona)


Otra historia, es la de María Antonia, de la que Bonifacio Méndez cuenta que era una mujer muy pobre, condenada a una miseria sin esperanza porque se quedó huérfana siendo muy joven y no pudo casarse. Mujer sola, sin protección, sobrevivió cultivando algunos arbustos de algodón, hilando y tejiendo. Esto le daba apenas lo necesario para comprar el maíz y para hacer las pocas tortillas de su alimento cotidiano. Era una situación sin esperanza. A María Antonia sólo la podía salvar un milagro.

La Virgen de la Inmaculada Concepción es en Cuetzalan la patrona y protectora de las tejedoras. En la iglesia de Cuetzalan, su estatua está vestida con el traje tradicional. Es, pues, normal que María Antonia le pidiera ayuda a esta Virgen, que hiciera un milagro a favor de la pobre tejedora y que se le apareciera en sus sueños para enseñarle a tejer motivos cada vez más complicados que le dieran un gran prestigio.

Francisca, otra informante, dijo que la Virgen pudo enseñar el tejido a las mujeres porque ella misma había tejido los vestidos del niño Jesús con "otates" o palitos de madera fabricados por San José.


Mujeres productoras de café en la región de Cuetzalan, Puebla. (Foto: Vianey Galicia Carmona)

La ayuda de la Santísima Virgen explica en Cuetzalan las creaciones artesanales de María Antonia, como sucedió en Brujas, Bélgica, donde la Virgen Santísima se le apareció a una joven pobre para enseñarle a hacer el famoso encaje llamado de Valenciennes (Pilar Huguet y Crexells, 1914, p. 33).

El relator Bonifacio describió vívidamente uno de los rasgos importantes de la vida social de la época de María Antonia. Las jóvenes venían a aprender el tejido más sofisticado a casa de María Antonia, pero no pagaban por las clases. En agradecimiento, ellas ofrecían a la tejedora, un pollo, unos huevos... No existía un comercio propiamente dicho. Pero el narrador dice que ahora todo es diferente. Predomina el comercio con el uso de la moneda oficial.

En Cuetzalan existe un fervor auténticamente cristiano que se manifiesta con el cuento de María Antonia, pero también hay todavía un sincretismo pagano-cristiano sobre todo cuando se trata de dirigirse a la Tierra y al Sol mediante rezos en náhuatl como los que siguen todavía en Cuetzalan. Bonifacio describió las ceremonias y los rezos para la siembra del algodón. Antaño no se podía prescindir del algodón. El algodón era, pues, indispensable y era entonces conveniente seguir algunos ritos tradicionales.


Ejemplos de rezos practicados en Cuetzalan:

Primer rezo: SE PIDE PERMISO A LA MADRE TIERRA PARA SEMBRAR. Una vez listo el campo para sembrar, se tomaban cuatro grandes cirios de cera de abeja. Se ponía uno en cada esquina del campo. Entonces el jefe de familia empezaba a rezar:

tejuizin totaltíepac Nanzin niguisa nimismatocagui íea yin chigualis ica yin

tú nuestra madre tierra vengo aquí a tentarte para trabajar en estas nuestras

totalneltoquilis para tejuazin xitechpalegui tejuazin xitechmanagua tejuazin xitechyoliti

creencias y costumbres para que tú nos ayudes para que tú nos protejas tú que todo lo

tejuazin con achi, ticolinítí níean para to chíeagualis níean tíe talítí para mayolati

-tú que todo lo puedes vamos a m-aquí para tener fuerzas vamos a poner la semilla aquí para

moayoti moescayoti para tejuazin tech macas yon chicagualís tejuazin no se guelitini

que nazca crezca y arrecie para que tú nos des fuerzas tú Dios todopoderoso

Dws talticpac yiquinzin misoliniti guan xitechtapopolgui porque yiquinzin níe

de la tierra ahorita voy a mover te pido me perdones porque ahorita voy

tapoti yin taltíepansin campa tejuazin titechmacas in chicagualis ma moscalti

abrir la tierra donde tú darás vida y fuerza a que nazcan y crezcan

totac'UlLlis teijin techyolchicaguas teijin techmacas tonemilis nimistatanilia

nuestros alimentos y que nos darán fuerzas para seguir viviendo te pido tu

tatiachigua/is iPaniPa Dios tetazin guan Dios ypilzin y Dios Espíritu Santo

bendición en nombre de Dios padre de Dios Hijo y Dios Espíritu Santo


Segundo rezo: REZO PARA LA SIEMBRA. Una vez dicho el primer rezo, se coloca al centro del campo una ofrenda de tamales de frijol, ekishtamal y de chile "chiltepines". Después el jefe de familia vuelve a rezar.

tej'UlLzin se guelitini Dios totemaquixticasi Jesucristo yin nonacayozin tíetolití

tú Dios todopoderoso nuestro salvador Jesucristo está mi carne la vamos

itech yin toltíepac itech yin tal manic para ma mosca/ti ma guella ma amo

a sembrar en la tierra en viva tierra para que nazca y crezca grande que no le

ejecoguilo ma amo kitenpostequi se ocuili se cuahutancho se mapachi ma

afecte el aire, que no la quiebre algún gusano un tejón o mapachín que

amo kíguegueloquí se ejecat yin así ma guiki, ma ki selotiqui mamoscalti

no la venga a descomponer el aire, el agua la lluvia que venga para que nazca crezca y

ma kiayotiqui para ica timochíeaguosque yin timoPilguan timiscaguaqui

arrecie y para que nos den fuerzas nosotros tus hijos que vinimos a dejarte


Esos son algunos ejemplos de los rezos que utilizaban para las siembras y en Cuetzalan todavía se puede escuchar a las personas hablando en náhuatl. Escuchar la musicalidad del idioma fue como asistir a un concierto de aves casi extintas. Fue como… “perseguir el soplo de la eternidad”.

Conocer un pueblo y sus costumbres fue como intuir el resplandor de una luz que irradia en colores de plumas de aves que cantan en otra voces; universo apenas vislumbrado en una luminiscencia de contornos difusos que se pierden en la blancura de nubes que descienden por la noche al “lugar donde abundan las plumas hermosas”, significado en náhuatl de Cuetzalan.

Con el eco de estas sinfonías resonando en mis oídos percibo que en Cuetzalan las plumas y el canto de las aves tienen la misma variedad de colores y de matices. Con el ajetreo de la investigación, dejé de lado la cecina ahumada, los tlayoyos, la sopa de hongos, el licor de maracuyá, las acamayas... Por el contrario, los sabores que sí pude degustar tienen la misma variedad de los colores y las voces: el sabor del pan, el agua de maracuyá, el yolixpa, el café, sensaciones que se han impregnado en más de un sentido y que se acrecentarán junto al deseo de volver al lugar de las plumas hermosas ubicado a 900 metros de altura sobre el nivel del mar en la Sierra Madre Oriental: Cuetzalan, donde el tiempo es como la cera moldeada en flor que llora al borde del abismo.

Cada rincón en Cuetzalan es único y mágico desde su aroma a tierra mojada, hasta la sonrisa de sus habitantes, sus calles que parecen no tener fin o sus casas como estancadas en el tiempo; por estas y más razones este lugar es ideal para sumergirse en el misticismo que regala la Sierra Norte.


Bibliografía

ARIZPE SCHLOSSER, Lourdes. 1973 Parentesco y Economía en una sociedad náhuatl. Nican Pehua Zacatipan, México, Instituto Nacional Indigenista.

GARCÍA MARTÍNEZ, Bernardo. 1987 Los pueblos de la Sierra. El poder y el espacio entre los indios del norte de Puebla hasta 1700, México, El Colegio de México.

LEÓN-PORTILLA, Miguel. 1980 Toltecáyotl, aspectos de la cultura náhuatl. México, Fondo de Cultura Económica.

LUPO, Alessandro. 1995. La tierra nos escucha. La cosmología de los nahuas a través de las suplicas rituales. México, Instituto Nacional Indigenista.

© 2009 - Ceske - Sjezdovky .cz.

Design downloaded from free website templates.