Cultura sobre Cuetzalan

Por Rebeca Becerril Ovando y Yuliana López Rodríguez

Traviesas gotas de lluvia escaparon del cielo mientras la neblina, esa manta blanca, de manera ventajosa propiciaba el fisgoneo de los turistas que visitaban el Pueblo mágico de Cuetzalan en Puebla.

Entre puestos y vendedores independientes de collares de semilla, pulseras de hilo y llaveros que representaban el quetzal característico del lugar, estaba inmersa la plaza central; a pesar del clima, los mercaderes no detenían el ofrecimiento de sus mercancías y algunos hasta soportaban la lluvia y el frío que poco a poco aumentaba de nivel.

Las calles empedradas, la lluvia que caía y se resbalaba sobre ellas, simulaban un río limpio en una cascada, la tarde-noche estaba por acercarse y cada vez bajaba más aquella manta blanca que retenía e intensificaba el éxtasis de conocer qué había más allá de lo visible. Ya era hora de que los vendedores quienes provenían de colonias aledañas se fueran a descansar para el día de mañana volver a trabajar en la plaza.

De noche, en la plaza donde está el Palacio de Gobierno y la Iglesia, pero sin dejar de lado sus alrededores, se hace presente el comercio nocturno, pues de 40 lugares, alrededor de 3 son bares, cafeterías o discoteca (INEGI, 2007). Sin embargo, en el día los restaurantes arrasan con la actividad económica.

Durante la noche y hasta las cinco de la mañana en la cantina “El Calate”, se escuchan murmullos, de ella salen pocas almas inconscientes y desequilibradas, conversaciones como: “me da una cerveza de a cuarto, ¿cuánto es? …- Diez pesos… -¿Y los toritos?… -Quince”, además de la rocola que palpa los oídos de sus visitantes con tres canciones por diez pesos. Sólo se espera que los efectos del alcohol se remedien con la orden de cinco tlayoyos o molotes de a diez que al otro día se venden fuera de la taberna.

Cuetzalan es un lugar turístico, pero “tiene una mala administración”, asegura el profesor Javier Alvarado Mora. Los 51 millones 474 mil 123 pesos con 86 centavos, asignados por la International Federation of Magic Societies —FIMS—, sólo se ve reflejado en el empedramiento de las calles, en la pintura que se le da a los habitantes para la fachada de las casas principales del pueblo y sobre todo en el “despilfarro en obras que quedan mal y tienen que volverse a hacer”.

Ante dicho panorama, la población busca medios de subsistencia. “La actividad artesanal surge a raíz de la baja del café”, declaró el educador. Este fenómeno que se produjo en 1981 con la roya del cafeto —infección provocada por el hongo hemileia vastratix— provocó que creciera la emigración hacia los Estados Unidos y las mujeres —que representan el 51 por ciento de la población— tuvieran que encontrar medios de subsistencia, tales como las artesanías y la cooperativa Tosepan Titataniske, iniciativa en donde el 70 por ciento del total son productoras.

Cuetzalan, al igual que otros 32 dos lugares (¿de dónde? Puebla o México), es parte del proyecto Pueblos mágicos, creado por la Secretaría de Turismo y otras instituciones, el cual tiene por objetivo resaltar el valor turístico de localidades con una oferta innovadora y original. Sin embargo, el conjunto de ritos, costumbres y tradiciones características de este municipio lo hacen “mágico con título o sin título”, afirma el profesor Javier.

El atractivo turístico proviene de su riqueza natural e histórica, como Yohualichan -Casa de la noche-, una zona arqueológica que recibe una contribución por parte de sus visitantes de 30 a 40 pesos, al igual que Las Grutas, lugares que se han vuelto de interés turístico a partir de 2002.


(Foto: Rebeca Becerril)


El turismo en Cuetzalan actualmente es uno de los sectores claves para el desarrollo social. Por ello, el Gobierno del municipio ayuda a los danzantes para que continúen con sus tradiciones, acción que según el sacristán de la Iglesia, Roberto Villa Huerta, “maleduca a los danzantes porque bailan por el interés del dinero y no por querer guardar las costumbres”, por ello asegura que las tradiciones están por perderse.

Una de las colonias que participa en las fiestas es Ixtenco, lugar donde la arquitectura es diferente: la carretera no está pavimentada y las casas son poco acogedoras; sin embargo, la fuerza de trabajo artesanal contribuye a un total de 86 mil 758 pesos (INEGI, 2007). En una fachada de un solo piso con un color amarillo huevo habita la familia de la señora Nicolasa, conformada por ella, su esposo y su hija de 13 años. El hombre se dedica a la siembra de café y maíz, mientras que la mujer vende diademas, bufandas y rebozos hechos con la técnica del telar de cintura.

El 72.6 por ciento del municipio son habitantes de origen indígena, por lo tanto, las creencias mágico-religiosas prehispánicas prevalecen, funcionan y suministran “un número de actos y de creencias rituales ya hechos una técnica mental y práctica definida, la cual sirve para superar los obstáculos peligrosos en toda empresa importante y en toda situación crítica… Su función es la de ritualizar el optimismo del hombre, la de reforzar su fe en la victoria de la esperanza sobre el miedo” (Levi-Strauss, Claude, Antropología estructural. Pág. 21).

Esto se ve reflejado en la manera en que sus habitantes salen de las crisis valiéndose de las costumbres conservadas aunque expresadas de diferente manera. Es así como la identificación es generada en el intento de terminar con aquellas situaciones que ponen en riesgo a la comunidad. Por ello, Cuetzalan no necesita una denominación como la impuesta por la Secretaría de Turismo, porque de la misma forma que en 1522, cuando el municipio fue sometido por los españoles y evangelizado por los frailes franciscanos, mantendrá sus tradiciones indígenas, como las diferentes danzas de las comunidades que hasta nuestros días siguen vigentes.

Los danzantes como los Negritos, los Santiagos, los Voladores y los Quetzales, salen a las fiestas como a la “Reina de Huipil” y la de San Francisco de Asís, llevada a cabo el 4 de octubre, y alegran con sus colores y vibraciones producidas en el suelo, la plaza del “Lugar donde abundan los Quetzales”,quetzales cuya delgada y colorida cola no cubre el sol ni enfrenta el aire frío de algunas épocas del año, cuando la niebla esconde tras su transparencia el misterio de un pueblo no caracterizado por “ una magia de belleza, sino por un aferramiento de sus costumbres que al mismo tiempo generan empleo permitiendo la subsistencia de sus habitantes. Así, se observa una cultura que predomina y al mismo tiempo impulsa la economía”, señala Villa Huerta.

El valor histórico y cultural de Cuetzalan fue reconocido por un comité formado por gente del lugar: la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla —BUAP—, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, la Universidad Iberoamericana, la Secretaria de Desarrollo Social —Sedesol—, el Instituto Nacional de Antropología e Historia —INAH—, Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas –CDI— y la Asociación de Escritores de México. Dicho comité busca que se reconozca a Cuetzalan, como Patrimonio de la Humanidad.

Fuentes de consulta:

• INEG (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), Anuario Estadístico, 2007, Puebla en http://www.inegi.org.mx/inegi/default.aspx, consultado el 4 de mayo de 2010 a las 20:38 horas. • Claude Levi-Strauss. Antropología estructural. Pág. 21.

• FIMS (Internacional Federation of Magic Societies). 2008 en http://www.fism.org/ consultado el 4 de mayo de 2010 a las 20: 45 horas.

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