Ejemplar

Por Suzuki Blanco Martínez

Cuetzalan, Puebla, es un prototipo, y no por el mérito de su arquitectura o las cualidades mágicas que recientemente le fueron asignadas como miembro de un programa lanzado en 2001 por la Secretaría de Turismo. Localizada entre la Sierra Norte y la costa del Golfo de México Cuetzalan es un ejemplo, por la facilidad con que se amolda a la descripción de cientos de poblados alrededor del mundo, donde las políticas capitalistas han irrumpido, despojándolos de su organización interna y en específico de la capacidad de autosuficiencia alimentaria.

Localizada entre la Sierra Norte y la costa del Golfo de México Cuetzalan es un ejemplo, por la facilidad con que se amolda a la descripción de cientos de poblados alrededor del mundo, donde las políticas capitalistas han irrumpido, despojándolos de su organización interna y en específico de la capacidad de autosuficiencia alimentaria.

Con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el primero de enero de 1994, México se enganchó formalmente a la estructura económica internacional.

Este bloque que agrupa a México, Canadá y Estados Unidos y ofrecía como principales ventajas: fomentar las condiciones de competencia en el área de libre comercio, ampliar y facilitar el espacio de circulación para mercancías dentro y fuera del país de procedencia y la desgravación arancelaría progresiva.

Llevado a la práctica ha resultado letra muerta; la planeación de los cultivos está diseñada en función de los requerimientos del mercado mundial, que por mucho son distantes de las necesidades locales; “la autosuficiencia alimentaria decayó de manera importante, toda vez que desde hace 13 años en México se ha perdido más de 20 por ciento de la suficiencia alimentaria que se registraba al inicio del Tratado de Libre Comercio; como lo afirma Gladis León González en “El TLC ha aumentado la desigualdad social y el enriquecimiento de oligopolios: Ininee” publicado en La Jornada en 2008.

La especulación y acaparamiento de cosechas aunados a la falta de créditos gubernamentales oportunos son determinantes en la trayectoria que ha tomado la agricultura nacional. Los cultivos tradicionales destinados al consumo humano, han sido desplazados por el sorgo que se usa para la alimentación de ganado o por otros que resultan más redituables.

El principal motor de este proceder responde a una máxima común: para asegurar un mercado cautivo y constante no hay persuasor más eficaz que el suministro de alimentos, involucrar a la mayor cantidad de población posible, ampliar la base de la cual se puede extraer plusvalía y por ende las ganancias.

Siguiendo a David Barkin y Blanca Suárez en El fin de la autosuficiencia alimentaria: La organización agrícola original de Cuetzalan procura satisfacer la mayor parte de las necesidades del campesino, su familia y las de su comunidad, lo cual fomenta y refuerza estructuras sociales que crean obligaciones recíprocas y lazos fuertes en una comunidad.


La mano vuelta

Tal es el caso de la técnica de mano-vuelta, empleada en la cooperativa Ticoteno, que está abocada a conservar practicas autóctonas. Cecilia Ávila, promotora de aquella, explicó en qué consiste: “hoy todos trabajamos en tu tierra, y la semana que viene todos trabajamos en mi pedazo de tierra y así, somos como una familia que no tiene padre o madre pero todos se ayudan.”

Lo anterior evidencia el esfuerzo de los esquemas económicos locales por lograr la autosuficiencia alimentaria, en lugar de aquellos que tienen como máxima el lucro y la interdependencia que gradualmente genera sujeción al suministro alimenticio externo, a la vez que deteriora sistemas de beneficio común para la población que los practica.

No se trata de la incapacidad del país para producir suficientes alimentos para nutrirse: claramente existe potencial productivo […]

En 2005, Teresa Rodríguez Diego, indígena originaria de Cuetzalan, junto con un asistente técnico y otras mujeres de su comunidad inició lo que actualmente es una cooperativa con importaciones a Holanda, Kuwait, Emiratos Árabes e Inglaterra; valuada en 20 millones de dólares y que no ha contado con el respaldo gubernamental.

Paralelo a la cooperativa Ticoteno, Teresa ha emprendido un proyecto local; “se llama Chicoueyatl, para ustedes sería Ocho Manantiales” que en coordinación con 20 mujeres de su comunidad, se dedica a la crianza de aves de corral a nivel local; cuenta con una incubadora con capacidad para 200 huevos, una criadora con cabida para 600 pollos y una planta de electricidad propia, con miras a una expansión próxima.

Con lo anterior se dejan entrever que si bien la intervención del Estado influye en buena medida en los proceso de producción, distribución y consumo, su participación no es determinante, y es factible compensar su ausencia con la organización y articulación comunitaria.


Deficiencias en programas federales

La extensión de la relación de trabajo asalariado desplazando al empleo desligado de los esquemas productivos, se ha hecho presente en la situación de varios habitantes de Cuetzalan.

Jacobo Mora, propietario de una tienda de alimentos balanceados, señala: “la crianza de cerdos y reces a partir de 2004 se ha convertido en una actividad complementaría más que en la ocupación principal de la gente; ya que trabajar en otras cosas, eso más que nada ya es para ayudarse, y sacar que lo de la escuela de sus hijos o algún gasto fuerte”.


(Foto: Suzuki Blanco)

Los estímulos económicos otorgados por programas como Procampo, que ostentan fomento a las actividades agrícolas, se muestran contradictorios, pues los productores que han perdido la capacidad de sostenerse con su propia producción, por la exigencia inmediata de conseguir alimentos grandes sectores demográficos, se vuelven dependientes del mercado, y optan por emplearse en ocupaciones distintas a la agricultura o ganadería las cuales no siempre garantizan un nivel digno de de manutención.


Ingredientes locales

Años atrás, doña Rosa trabajó en varios restaurantes de la zona turística de Cuetzalan, ahora es poseedora de una cocina económica localizada a un costado de la iglesia principal de Cuetzalan, y expresa que buena parte de los ingredientes que usa para cocinar son originarios de Cuetzalan; “la carne de puerco y pollo fresca, quelites, cilantro, la manteca, los rábanos y verduras”.

En contraste con lo que solía usar durante sus años en los restaurantes “el queso rayado que usan sabe a plástico, ¡quién sabe qué es eso!, la chuleta ahumada y las tortillinas”.


(Foto: Suzuki Blanco)


De la misma forma, Eduardo Gutiérrez, dueño de una taquería localizada en la zona turística de Cuetzalan, manifiesta su preferencia por la carne local, explica que los pedidos diarios de carne de cerdo que rondan los 10 kg, son sacrificados a las 3 a.m. de ese mismo día, pues la preferencia está basada en un mejor sabor después de ser frita que y no dar señales de “echada a perder”.

La economía internacional ha reestructurado los patrones de consumo, de forma que si los alimentos producidos en la misma localidad logran un impacto a baja escala, su permanencia depende de los pedidos destinados a negocios locales, lo que es una garantía relativamente inestable de permanencia en el mercado, a diferencia de la estabilidad que otorga la demanda cotidiana de determinada población.

Los campesinos siempre tratan de producir parte significativa de sus necesidades básicas, intención que la mayoría de las veces se ve restringida por las formalidades oficiales en cuanto al uso de la tierra.

Además de ocuparse de sus actividades como campesino Don Lyno Osollo vende los viernes y sábados en el tianguis de Cuetzalan- “lo mío es calidad porque yo no uso químicos que le hacen daño a la tierra, sino que le hecho abono del orgánico, de vaca y de pollo […] lo que venden allá –en el centro de Cuetzalan- le hace daño a quien se lo come, porque no está hecho como lo hacían los antiguos”.

Sin embargo, el cultivo orgánico en huerta y la venta de café; vegetales como frijol gordo, jitomate, cebolla roja, chayote, chile, tomate y hierbas por manojo como pimienta, yerbamor, hierbabuena y quintoniles no logra satisfacer las necesidades de una familia de tres integrantes. Teniendo en cuenta que si se venden en promedio dos bolsas de café de 20 pesos cada una y se usa el transporte para ir a la plaza y regresar a su casa gastará $16, ocho por cada viaje, sólo restarán veinticuatro pesos para solventar el resto de gastos en el hogar.

Situación inconsecuente, que ilustra porque los productores agrarios han optado algunas veces por ocupaciones alejadas de las actividades agrícolas pero que les permiten acceder a condiciones de vida, no óptimas pero más llevaderas a comparación de las que les permitiría la venta de sus productos al menudeo.


Conclusiones

Mucho hay de cierto en que la remoción local de las políticas económicas existentes en Cuetzalan implicarían la reestructuración del sistema económico actual, lo cual es, a corto y mediano plazo casi imposible de lograr. Pero también es cierto que una opción más viable está en la integración activa de la población originaria en la estructura productiva, de forma tal que la agricultura comercial sea adoptada de forma complementaria, pero no a costa de los insumos de consumo humano.

Una alternativa viable sería un esquema de comercialización que contemplara no sólo la recepción de entregas de grandes latifundistas, sino también a baja escala, provenientes de agricultores con extensiones de tierra limitadas, de forma que esto se refleje en una retribución sustancial en sus ingresos y la activación de la economía local, que ofrezca a precios competitivos alimentos de la canasta básica.

© 2009 - Ceske - Sjezdovky .cz.

Design downloaded from free website templates.